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$114,400Descripción
Diseñado para el predicador y maestro bíblico, el Comentario exegético-práctico del Nuevo Testamento (traducción del Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament) reúne características que rara vez van unidas en un mismo volumen. Escrito por estudiosos evangélicos notables, cada uno de los volúmenes traza el contexto literario y la estructura del pasaje en el griego original, y cada autor aporta una traducción original basada en la estructura literaria. Para cada porción, la serie ofrece la idea exegética principal, un bosquejo exegético, un comentario versículo a versículo y la aplicación teológica de cada sección. El estudio crítico informa cada paso, pero no domina el comentario permitiendo así a los lectores concentrarse en el mensaje bíblico que se va desvelando. Aunque en principio está diseñado para aquellas personas que tienen un conocimiento básico de griego bíblico, todos los que busquen entender y enseñar el Nuevo Testamento encontrarán muy útiles estos libros. La serie abarca todo el Nuevo Testamento con sus veinte tomos. -
$81,500Descripción
Para poder entender la razón de ser de esta carta y las finalidades que el autor perseguía al redactarla, ¡lo mejor que podemos hacer es empezar por el final! Aquí se revela la profunda preocupación del autor, porque toda la epístola es una compleja llamada a perseverar en la fe de una manera coherente y a no ir deslizándose hacia conductas o actitudes inconsecuentes. El mismo autor se toma en serio sus propias palabras y practica lo que predica.
Su carta sale en busca de aquellos que están dando síntomas alarmantes de desviarse de la fe y perderse. Esto constituye la clave para entender su carta y la estructuración de la misma. Podemos palpar claramente la intensidad de la preocupación del autor, que emplea un lenguaje especialmente fuerte, que nos incomoda a todos. Esta es su intención. Quiere despertarnos ante el peligro. Sus advertencias y denuncias nos hacen temblar, pero tienen una finalidad altamente positiva. No pretende condenarnos ni desecharnos, sino hacernos reaccionar a tiempo para plena seguridad de nuestra salvación. -
$88,600Descripción
En esta carta podemos aseverar que Pablo tenía que resolver dos problemas principales: uno era doctrinal y tenía que ver con la persona de Cristo; el otro era práctico y tenía que ver con la vida del cristiano. Estos dos problemas se corresponden con las dos secciones principales de la carta. La primera (1:13-2:23) es de carácter esencialmente doctrinal. La segunda (3:1-4:1) es práctica y ética. Pero están estrechamente vinculadas entre sí.Pablo quiere que los colosenses vean en él a aquel enviado de Cristo autorizado para hablar en nombre del Señor. Tiene cosas serias que decirles y no deben tomarlas como las amonestaciones de un hermano o las recomendaciones de un amigo, como si pudieran aceptarlas o rechazarlas a su antojo. Escribe con autoridad. Sus palabras exigen obediencia, la misma clase de obediencia que exigirían si Dios mismo las pronunciara.Si Pablo se presenta como apóstol que actúa por designio de Dios y como enviado de Jesucristo, es precisamente porque quiere que no leamos sus palabras como si fueran meras sugerencias humanas, sino como lo que son de verdad: instrucciones que tienen su origen en Dios. -
$86,000Descripción
En este Tomo III se recoge la pieza clave de su pensamiento: La Ciudad de Dios. Admirado y respetado por católicos y protestantes.
Su influencia teológica y filosófica sigue vigente. Apela por igual a la razón, a las emociones y a la voluntad, y constituye una fuente clara a la que muchos recurren después de sentirse cansados de un cristianismo superficial.
Agustín escribió La Ciudad de Dios como réplica a las críticas que hacían los paganos ricos y cultos, durante su huida tras la caída de Roma, contra el cristianismo. Y lo hace describiendo la contraposición entre dos tipos de hombres y sociedades: la Ciudad de Dios y la Ciudad del hombre. En sus propias palabras: «Dos amores fundaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial. La primera se gloría en sí misma; la segunda se gloría en el Señor».
Agustín de Hipona [353-429] es un fenómeno único en la historia de la Iglesia cristiana, admirado y respetado por igual por católicos y protestantes como el Campeón de la verdad, frente a los errores maniqueos, arrianos y pelagianos. Lutero, refiriéndose a los Padres de la Iglesia, dijo: «Agustín me agrada más que todos los demás, porque enseñó una doctrina pura y sometió sus libros, con humildad cristiana, a la Sagrada Escritura». Su influencia teológica y filosófica sigue vigente. Apela por igual a la razón, a las emociones y a la voluntad y constituye una fuente clara a la que muchos recurren después de sentirse cansados de un cristianismo superficial.Dentro de la colección PATRÍSTICA, los escritos de Agustín de Hipona son uno de sus pilares básicos.El Tomo III presenta la obra clave de Agustín: “De Civitate Dei” o La Ciudad de Dios. Planteada en 22 libros, La Ciudad de Dios es la obra más extraordinaria que jamás se haya podido escribir para sintetizar el conjunto de la historia universal y divina, la lucha habida desde el siglo I al siglo V, entre el mundo antiguo agonizante con el cristianismo naciente.Agustín escribió La Ciudad de Dios como réplica a las críticas que hacían contra el cristianismo los paganos ricos y cultos tras la caída de Roma en poder de los Visigodos (año 410) obligándoles a tener que huir y exilarse al norte de África. Y lo hace describiendo la contraposición entre dos tipos de hombres y sociedades: la Ciudad de Dios y la Ciudad del hombre. En sus propias palabras: «Dos amores fundaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial. La primera se gloría en sí misma; la segunda se gloría en el Señor». Sobre esta base los temas tratados son inagotables: partiendo del origen y naturaleza de Dios; problema del bien y el mal, el pecado y la culpa, la muerte, el derecho y la ley, el tiempo y el espacio, la Providencia, el destino y la historia, y una extensa lista. El escritor italiano Giovanni Papini [1881-956] llamó a La Ciudad de Dios un libro-floresta, o sea, árbol de generosa sombra y abundantes frutos, donde cada cual, según su interés particular, puede sacar lecciones de historia, de filosofía, de antropología, de exégesis bíblica, de profecía, de demonología, de psicología, de derecho, de crítica social.